Dep. de Religión IES E. Juan de Villanueva

Archivo para diciembre, 2011

El departamento de Religión os desea ¡¡¡FELIZ NAVIDAD!!!

Giotto. Capilla de los Scrovegni (Padua). 1305.

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Misión cumplida: Hemos ido a Santiago y a San Salvador

Esta tarde hemos culminado una actividad que comenzábamos en noviembre realizando los últimos 100 Km del Camino de Santiago, continuaba el pasado viernes 16 con la proyección del audiovisual de la actividad en el Auditorio de Siero y concluía hoy realizando la etapa Pola de Siero-Oviedo para cumplir con la tradición.

Hemos tenido mucha suerte pues, además de no llover, a la llegada a Oviedo la puerta de la Perdonanza estaba abierta y accedimos a la Catedral frente a la imagen de El Salvador.

Enhorabuena a los peregrinos que han sabido descubrir la belleza y la profundidad de este itinerario milenario.

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La publicidad también educa en valores II

Estreno del audiovisual:”100 Km por el Camino de Santiago”

El Camino de Santiago por Paula Cañal Vega. 2º Bach

El Camino de Santiago probablemente haya sido (al menos para mi), sino el mejor, uno de los mejores viajes que hemos hecho con el instituto. Hay pocos viajes que te dejen un sabor de boca tan bueno como lo hace El Camino. No solo es la sensación de hacer un viaje con un paisaje, para mi gusto, precioso, sino también es la sensación de unidad con el resto de los compañeros; y por supuesto, como la mayoría de mis compañeros reconocerán, la satisfacción que se siente cuando entras en la plaza del Obradoiro en Santiago de Compostela.
Llevo con ganas de hacer el Camino desde que hace ya 5 años, en 1º de ESO, Toño nos contara que era una actividad que solía hacer con los alumnos de bachillerato. Me pareció muy interesante y a la misma vez me preguntaba qué sería lo que hace al Camino de Santiago tan especial. No conozco a una sola persona que lo halla hecho y que no quiera repetir.
Toño ya nos había ido explicando en clase lo bien que se pasaba y también lo duro que era. Es cansado, hay muchos kilómetros que hacer por día y la mochila empeora las cosas. Se madruga mucho, pero aun así, es bastante llevadero.
“El Camino saca lo mejor y lo peor de nosotros”. Eso fue lo que nos dijeron los profesores nada mas subir al autobús. Yo me acordé de esa frase durante todo el viaje. Sinceramente, los primeros 2 días no creía que el Camino fuera para tanto, lo único que veía y notaba era el paisaje y lo cansada que estaba; llegué a pensar que no tenía nada de diferente respecto a cualquier otra caminata, que no era más que eso, otra caminata. Pero cuando llegaba a los albergues, me daba una ducha de agua caliente y me relajaba un poco con los amigos, me daba cuenta de ello, el camino sí que saca lo mejor y lo peor de nosotros.
Saca lo peor porque es inevitable en algunas ocasiones. Todos nos sentimos cansados,tuvimos algún dolor o nos encontramos sin fuerzas para caminar. Es en esos momentos donde yo creo que saca lo peor; damos malas contestaciones a nuestros compañeros, nos quejamos demasiado y nos olvidamos de nuestros amigos y compañeros. A pesar de todo, esto solamente se refiere a pequeños momentos y cuando pienso en el viaje solo me acuerdo de los bueno y de la experiencia tan maravillosa.
Saca lo mejor porque nos vuelve más solidarios con los demás. He podido contar con mis amigos cuando estaba cansada, siempre los tuve a mi lado en los tramos más duros. Mientras caminábamos, he conocido a otros chicos y chicas con los que nunca antes había hablado que son muy agradables y con los que me he divertido mucho; chicos y chicas con los que probablemente de no ser en el Camino nunca habría conocido o llegado a hablar con ellos.
Guardo momentos muy agradables tanto con mis compañeros como con mis profesores. Para mi esos son de los mejores recuerdos. El grupo de amigos y compañeros que hicimos casi todo el trayecto juntos, cenando y hablando de cómo había sido el día. Un momento que mi amigo Álvaro recordaba era la satisfacción que sentía cada vez que pasaba uno de los mojones que marcaban los km porque había conseguido superar un km más y que le quedaba uno menos. Las largas charlas y los juegos de cartas subidos en las literas antes de irnos a dormir, pensando cómo había sido el día y cómo sería el siguiente. Mi amigo Fernando recuerda la comida que hicimos en una pulpería de Melide, después de una mañana entera caminando bajo la lluvia. Por otro lado, mi hermana Irene dice que uno de los mejores momentos para ella, y también uno de los míos, fue cuando en lo alto del Monte de Gozo vio Santiago de Compostela al fondo. Ya estaba, lo habíamos conseguido. Ella dice que fue, a parte de la entrada a la plaza de la catedral, el momento más emotivo para ella. Fue uno de los tramos más duros, llovía y hacía mucho viento. Ese día era el último y habíamos madrugado mucho pero para ella, como supongo que para muchos otros, fue uno de los momentos de mayor significado.
Yo tuve suerte y no tuve ampollas en los pies, ni me dolió nada. Pero si que tenía compañeros que se encontraban mal con las botas, les pesaba mucho la mochila o les dolían las rodillas. Una vez más pude observar la solidaridad de mis compañeros al ver que algunos hacían un esfuerzo y caminaban más despacio para acompañar a los que tenían dolores, o como los que teniendo dolores y no estando en las mejores condiciones siguieron llevando el mismo ritmo que el resto. También valoro mucho lo bien que se portaron con nosotros y la atención que nos dedicaron en todo momento los profesores. Pilar estuvo curando y dándonos cualquier cosa que necesitáramos durante los 5 días. Ella curaba las ampollas y las heridas, tanto por la mañana como por la noche antes de irnos a dormir, iba a la farmacia si alguien necesitaba algo y siempre, durante las horas de caminar, estaba pendiente y al tanto de todos, esperando en los cruces y preguntando si alguien se encontraba mal para llevarle en el coche.
Podría deciros mucho más sobre la experiencia tan increíble e inolvidable que fue para mi, pero no se puede comparar con el esfuerzo y la experiencia propia de cada uno. Ahora sí que estoy de acuerdo con los que dicen que quieren repetir y con los que dicen que es especial, que no es un camino cualquiera. Yo fui consciente de todo esto durante la misa del peregrino, fue cuando me di cuenta de todo lo que habíamos vivido durante esos 5 días. Nunca al visitar un lugar por primera vez me había emocionado tanto como cuando vi la Catedral de Santiago, tan magnifica y única. Era la primera vez que veía la catedral y lo hacía habiendo caminado 100 km para visitarla, eso todavía te hace que te enorgullezcas, te alegres, te emociones y sientas mayor satisfacción de estar allí.
Tanto yo como mis amigos lo tenemos claro: hay que repetir.

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